Cada año, el cinco de mayo, tenemos una celebración en «El Despertar». Estás invitado.
Hoy, mi amiga Dorothea me preguntó el propósito de ésta. Traté de resumirla pero me fue imposible. No hay una respuesta si se mira desde la óptica ordinaria.
¿Qué hace un peine sembrado en la maceta? Me pregunté la última vez que vi a don Lucio, en su casa, el tres de mayo de 2005, días antes de que él se guareciera en los brazos de su madre la Virgencita.
«Todo está en donde debe estar. Sólo hay que saber mirarlo.»
“Hay que abrir bien los ojos, chingao.
Don Lucio, nuestro guía y maestro nos enseñó, entre otras muchas cosas, la importancia de agradecer a «nuestra madre la Virgencita», a los santos y servidores de otros planos existenciales, todos los favores que recibimos de la tierra, que es quien nos nutre y alimenta, y a la vez, pedir que las cosechas del año en curso fueran benéficas para nuestro pueblo y todos los pueblos de la tierra. Don Lucio, pertenecía al linaje de graniceros o trabajadores del tiempo y cada año llevaba a cabo la ceremonia de la floración en su pueblo, Nepopoalco, el primer día del mes de mayo.
Hace algunos años, le comentamos a don Lucio que uno de los trabajadores de El Despertar había soñado con una cruz adornada con motivos Huicholes y había decidido pintarla. ¿Qué hacemos con ella? Nos indicó que la cruz debía ser colocada en el árbol de más poder de El Despertar: el enorme encino. Don Lucio sabía los detalles y conocía el lugar porque los servidores ya lo habían llevado ahí. Lo que a nosotros nos sorprendía era natural y ya conocido para él.
Nos dio la instrucción de que cada cinco de mayo, debíamos hacer una ceremonia para agradecer y solicitar con «cariño y humildad» a la Virgencita, los santos y servidores, para que nos dieran el «aguita» que necesitábamos en la región y para todos los pueblos del mundo.
Don Lucio tenía una manera peculiar para comunicarse con los seres del mundo visible e invisible y pudo «ver» y sugerirnos, el trabajo que debemos realizar en El Despertar y este trasciende los límites que se refieren a las labores del campo.
El encino en verdad es grande y no sabíamos en qué lugar colocar la cruz; pedimos a don Lucio que nos lo indicara y la levantamos en diferentes puntos; fue entre dos ramas que la nubes se abrieron y dejaron pasar el resplandor del sol por encima de la cúspide de la cruz. Supimos que era ahí donde debíamos colocarla, justo de cara al oriente, por donde nace el sol.
En la primera ceremonia tuvimos mucho que agradecer ya que el cielo nos regaló sol, lluvia y granizo. Don Lucio se sintió complacido; a pesar de haber ya cruzado y estar con los servidores, continúa con nosotros y en cada ceremonia se hace presente con un regalo.
Seguimos con el compromiso de trabajo y pronto, cerca del encino, sembraremos el Temazcal.
¿Qué hace un peine sembrado en la maceta? Aún no tengo la respuesta pero creo que me aproximo, ya que hemos «sembrado» en El Despertar algo más que árboles, flores y hierbas aromáticas, muchos han logrado surcar la mente y el corazón para colocar las semillas de cambio, compromiso, sanación; simientes de transformación, de futuros. Han encontrado el «aguita» para nutrir su ser interior.
Don Lucio lo sabía: “hay que abrir bien los ojos, chingao. Pero no es fácil caminar con los «ojos abiertos», es sencillo o más cómodo cerrarlos.
Cada cinco de mayo hacemos la ceremonia con gusto, con alegría; con cariño y humildad. Cada cinco de mayo compartimos cantos, oraciones, la comida, y si tenemos los ojos abiertos abrimos la posibilidad para ver los regalos que desde el mundo invisible se nos envían.
Te esperamos.

Me encantó
Felicidades
ahà estaré apoyando para conservar las tradiciones.
con gusto y con alegrÃa…
Ich bin auch dabei, mit meinem Herzen und meinen Gedanken…
Hola antes que nada quiero felicitarlos por poner este tipo de informacion.Me gustaria tener mas informacion acesca de el linaje de el tata lucio campos ojala y me la puedan mandar a mi correo, gracias